“¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Salmos 42:11 (RVR 1960)
“Sabiendo que el Alma y sus atributos eran manifestados eternamente por medio del hombre, el Maestro sanaba a los enfermos, daba vista a los ciegos, oído a los sordos, pies a los cojos, sacando a luz así la acción científica de la Mente divina sobre mentes y cuerpos humanos y dando una mejor comprensión del Alma y la salvación.” Mary Baker Eddy








