La mayoría de las personas en algún momento han luchado contra el miedo a ser reemplazadas. Escuchamos, por ejemplo, de trabajadores de fábricas que temen ser reemplazados por robots, empleados maduros que temen ser expulsados de sus trabajos por alguien más joven, aquellos en relaciones que están ansiosos por ser abandonados por alguien más atractivo o exitoso, y otros que creen que su patria está siendo superada por inmigrantes.
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