“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.” Isa 40:1 (RVR 1960)
“Ni la edad ni los accidentes pueden interferir los sentidos del Alma, y no existen otros sentidos que sean verdaderos. Es evidente que el cuerpo,
como materia, no tiene sensación propia, y no hay olvido para el Alma y sus facultades. Los sentidos del Espíritu no tienen dolor, y están siempre en paz. Nada puede ocultarles la armonía de todas las cosas y el poder y la permanencia de la Verdad.” Mary Baker Eddy








